Sistemas, Coaliciones, Actores y Desarrollo Económico Territorial en Regiones Mineras

La Región de Antofagasta se extiende en un amplio territorio de más de 126 mil kilómetros cuadrados en el extremo norte de Chile, siendo el segundo territorio más extenso del país. Una geografía que, por su extensión, incorpora ecosistemas naturales y humanos diversos que van desde el litoral hasta el área andina. Una geografía abundante, no sólo en recursos naturales metálicos y no metálicos que han permitido a través de su historia el desarrollo de una dinámica actividad minero-extractiva, sino también en recursos vinculados a la diversidad de paisajes, a cielos prístinos para la investigación del universo o las condiciones naturales para el desarrollo de nuevas fuentes de energías renovables no convencionales.

Sin embargo, la disponibilidad de abundantes recursos mineros que ha impuesto su sello al territorio, a la economía, a su sociedad y al medio ambiente. La minería es la variable sobre la que se ha ordenado el resto de las dimensiones, determinando en sus líneas gruesas parte de su historia y de su identidad como la Región minera de Chile. En las últimas décadas, se ha transformado en el segundo polo económico más importante del país, después de la Región Metropolitana. El Producto Interno Bruto (PIB) regional se ha triplicado desde la década de los noventa debido a la expansión de la actividad minera estatal y particularmente trasnacional. El ingreso promedio medido en PIB per cápita se ha elevado hasta alcanzar los niveles de los países desarrollados; la pobreza por ingresos que envolvía a un tercio de su población a comienzos de la década de los noventa, se ha reducido hasta alcanzar mínimos históricos en los inicios del siglo XXI (Banco Central de Chile, 1990-2014; Comité de Inversiones extranjeras, 1974-2010)…

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